A vuelta con los deberes en Secundaria

Los deberes ocupan mucho espacio en el debate escolar y, generalmente, con polémica. Profesores, alumnos y familias tenemos visiones muy distintas sobre su utilidad: los profesores sabemos que existe una clara evidencia sobre la relación entre la realización de deberes y la mejoría del rendimiento académico en los alumnos en Educación Secundaria (consultar aquí), por lo que consideramos necesario seguir mandando deberes; los alumnos piensan que los deberes son excesivos e inútiles y las familias los viven como una intromisión en su  tiempo libre y un motivo frecuente de enfrentamiento con sus hijos.

Y, sin embargo, desde nuestra experiencia, ni las familias ni los alumnos de Secundaria quieren que se prohíban los deberes. Lo que sí piden las familias, los alumnos y, por supuesto, los profesores, es una regulación pedagógica por parte de la administración y una organización académica de los centros escolares para  aprovechar los indudables beneficios de los deberes y evitar sus  perjudiciales consecuencias cuando no están bien programados.

¿Cómo hemos abordado esta regulación y organización en el Colegio Legamar? En primer lugar, aunque de forma anecdótica, hemos cambiado el término “deberes” por el de “tareas para casa” (TPC) para romper la asociación que tenían muchos alumnos entre deberes y ejercicios escritos. Pero, lo más importante, ha sido definir los criterios y diseñar las acciones que se debían llevar a cabo para hacer eficaces las TPC y que se indican a continuación:

    A. Se ha establecido una línea común, que se desarrolla desde cada uno de los Departamentos Didácticos del Colegio, en la que se dan las pautas para programar la selección y/o diseño de las TPC según los objetivos, la adaptación de las TPC para las distintas adaptaciones curriculares, su corrección en el aula y el mecanismo para la inclusión de las TPC en la evaluación continua del alumno.

   B. Se ha implantado un programa llamado “5X5-Hábitos y Técnicas de estudio” que se desarrolla en las sesiones de tutoría de los alumnos  para, posteriormente, generalizarlo a las distintas asignaturas. Este programa tiene como objetivo afianzar los procesos de autorregulación y evaluación del alumno y está claramente relacionado con las TPC: hacer tareas en casa siguiendo las pautas que se marcan en cada asignatura, aprender a organizar los tiempos y los materiales, ser capaz de mantener la concentración, evitar distracciones, supervisar resultados,  aprender a solucionar los problemas que se encuentran y a buscar estrategias alternativas sin la ayuda del profesor, de otros compañeros o de algún adulto, son hábitos imprescindibles para mejorar el rendimiento académico  y el principal objetivo de las TPC.  

 C. Se ha regulado el número de asignaturas que pueden mandar TPC cada día y el tiempo medio que deben durar estas tareas. Esta regulación depende de cada curso y, como consecuencia de esta organización, al principio de curso cada aula tendrá su horario de TPC donde se reflejará cada día las asignaturas que mandarán TPC para el siguiente y las asignaturas que no podrán mandar TPC.

   D. Al término de cada evaluación los Consejeros de clase, junto con su Tutor, realizan un análisis de cómo ha ido la misma. Entre los aspectos que deben evaluar están las TPC: cantidad, corrección, dificultad…Este análisis lo presentan ante el Equipo de Profesores en la reunión conjunta que se mantiene antes de la junta de evaluación,  y será determinante para la toma de algunas decisiones como la revisión en algunos departamentos de la cantidad de TPC mandadas.

  E. Se ha elaborado un documento con recomendaciones para que las familias contribuyan, de forma especialmente importante, a hacer eficaces las TPC. Este documento se presenta en las reuniones de inicio de curso y se trabaja  en cada una de las entrevistas de tutoría que se mantienen a lo largo del curso.

Finalmente, me gustaría destacar el trabajo en  equipo de todos los profesores para consensuar e implantar las medias anteriores y seguir reflexionando sobre las TPC. Junto con la implicación de las familias y la motivación de los alumnos es  lo  que, realmente, hace eficaz nuestra labor diaria.

Inmaculada Guerrero de Juan

Directora Técnica de Educación Secundaria