Pan en nuestra mesa

El placer de amasar, de sentir texturas, de intervenir sobre la forma, es una de las constantes en todas las edades de la infancia.

Los niños de las aulas de dos años, Besos y Pilocha han comenzado su proyecto de "pan en nuestra mesa".
Al presentar la harina, la sal, la levadura y el agua produce una expectación muy grande, -¿Qué vamos  hacer ? - preguntan los niños.
-Hoy vamos a preparar pan.  Pero antes vamos a lavarnos las manos para hacerlo.
Primero medimos todas los ingredientes. Cada uno se echa en su justa medida y en un orden  y empezamos a mezclar.
Cada niño reacciona de una manera distinta ante la propuesta. A unos les encanta, otros lo miran un poco recelosos,- ¿qué es eso? , y después empiezan a tocar la masa , primero con cuidado y en seguida se lanzan a mezclar y llaman a la educadora  porque tienen las manos llenas de  masa y no saben como despegarla,allí va la educadora con un poco más de harina. Lo que antes eran unos ingredientes, ahora se ha convertido en una gran masa que vamos a meter en el horno y después nos la comeremos en la comida.
El dejar la huella de su acción en la masa que las educadoras elaboran con el niño, le sorprende y le introduce en la continuidad o unión de la materia, la repetición de un efecto causa y el dominio de la creación en los distintos planos espaciales.
Además de divertirnos haciendo pan, hemos aprendido que cada ingrediente se echa en una proporción y un orden. Mezclar  elementos y propiedades, diluir sustancias en líquidos,conlleva la comprensión de conceptos y leyes físicas, de cantidades matemáticas y de elecciones estéticas.
 
 

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